EXTRA!
Jesús de Nazaret en IFEMA

La
escena musical madrileña se atreve a entrar en el mundo religioso 11 años
después de la última adaptación en la ciudad del archiconocido ‘Jesucristo Superstar’.
El fundador del
cristianismo vuelve a ser el protagonista en ’33, El Musical’, aunque a diferencia de la obra de Andrew Lloyd Webber, en este caso la
historia no se centra en el calvario del hijo de Dios sino en toda su
trayectoria, desde su casa en Nazaret hasta convertirse en el Mesías.


El
espectáculo llega de mano de la recién nacida White Kite Producciones, encabezada por los empresarios Felipe García-Quirós y Nacho Alonso. La pieza plantea un recorrido de dos horas y media por los eventos más significativos de la
vida de Jesús, desde que decide
empezar a predicar su mensaje religioso hasta su crucifixión y resurrección. El
encargado de orquestar todo esto es el director Toño Casado, sacerdote y compositor implicado en la dirección
musical de diferentes eventos de calado dentro de la Iglesia Católica.

Lidera el elenco Christian
Escuredo
como Jesús, en una interpretación cargada de optimismo aunque sin
perder del todo la carga dramática que necesita el personaje. Le escoltan Laura González como María y María Virumbrales como María Magdalena, dos mujeres imprescindibles
en la vida y teología cristianas
a las que encarnan con unas voces deliciosas. A
ellos se unen los doce apóstoles y el mismísimo Satanás, magistralmente llevado a
escena por Ramsés Vollbrecht.

Si
el talento de los actores se disfruta, el del cuerpo de baile no se queda
atrás. Las coreografías de José Félix
Moreno
(‘Cabaret’, ‘Hoy no me puedo levantar’) son tan
elegantes como divertidas y todos los bailarines las llevan a cabo con una
frescura capaz de levantar el entusiasmo del público con facilidad. Tampoco
desmerece el minucioso trabajo de David
Pizarro
y Roberto del Campo (‘El Rey León’, ‘Sister Act’) en la escenografía. Llevar la acción de Nazaret al desierto y de ahí a
distintos lugares de la Jerusalén de
la Roma Imperial no es tarea fácil y ellos lo consiguen con una fluidez
envidiable.

'33, El Musical' en IFEMA

No
obstante, nada es tan importante en un musical como su mismo corazón: las
canciones. Y es ahí donde ’33, El Musical’ no termina de despegar. Aunque casen con la mágica edad de Cristo, 33 números
musicales parecen excesivos para un show de 150 minutos. El
desarrollo de la historia se convierte en una ametralladora de canciones
sin demasiado tiempo para la reflexión, dificultando que el espectador se sitúe.

Aunque el propósito de la obra es, como ha declarado el propio director en
alguna ocasión, mostrar el mensaje cristiano con una cara optimista y no ser sólo una obra para católicos, parece difícil creerlo después de verlo. Si bien se intentan introducir elementos como la homosexualidad o el papel de las mujeres para
darle una pátina de modernidad, todo queda en un
chiste con poca gracia en los tiempos que corren, aderezado con algún tinte
antisemita que parece fuera de lugar en la Europa del siglo XXI.
La trama apenas araña los aspectos anecdóticos de la biografía de Jesús y parece más una aventura con
moralina que un auténtico viaje espiritual, como cabría esperar de alguien que
hizo el tránsito de hombre a divinidad.

En
todo caso, la productora ha añadido al espectáculo el Espacio 33, un emplazamiento multifunción construido ex profeso en IFEMA para albergar el
musical, pero también toda la zona de oficina, taller, camerino y lavandería, así
como un grandioso lounge con bar y pianista propio. Una construcción faraónica
que aunque supone un importante desembolso, facilitará que la
producción llegue a otros rincones de España.
En
definitiva, ’33, El Musical’ pretende
volver a contar la vida y el mensaje de Jesús
de Nazaret
en un formato fresco y cargado de buen ánimo. Aunque
consigue contagiar optimismo, parece difícil que pueda llegar a impresionar al
público alejado de la esfera de influencia católica.
Pese a todo, quienes
estén interesados en ello podrán pasar un rato agradable hasta el próximo 12 de mayo. Amén.