EXTRA! 

Baz Lurhmann, creador de ‘El Gran Gatsby’, presenta su particular versión de la novela homónima del escritor clásico norteamericano, Francis Scott Fitzgerald. Leonardo DiCaprio vuelve a trabajar con el director, 17 años después de ‘Romeo + Julieta’, para encarnar la figura del adinerado Jay Gatsby. El reparto protagonista lo completan Tobey Maguire (‘Spiderman’), Carey Mulligan (‘Drive’) y Joel Edgerton (‘La noche más oscura’)


La película cuenta la historia de un aspirante a escritor, Nick Carraway, que deja el medio oeste y llega a Nueva York en la primavera de 1922, una época de relajamiento moral, deslumbrante jazz, reyes del contrabando y en la que la Bolsa sube como la espuma. Nick, que busca su propia versión del sueño americano, tiene como vecino a un misterioso millonario que da muchas fiestas, Jay Gatsby. Al otro lado de la bahía se encuentran su prima Daisy y su mujeriego marido de sangre azul, Tom Buchanan

Así es como Nick se verá inmerso en un mundo cautivador de grandes millonarios, ilusiones, amores y engaños. Mientras asiste a sus vidas como testigo, dentro y fuera del mundo en el que habita, escribe una historia sobre un amor imposible y sueños incorruptibles.


Baz Lurhmann presenta un Nueva York de años 20 totalmente artificial y recargado. La estética con la que marcó un estilo propio en ‘Moulin Rouge’, rebosa en ‘El Gran Gatsby’ a través del uso excesivo de efectos digitales. A su vez, el realizador utiliza y quema los recursos que una vez le funcionaron. Sitúa al narrador dentro de la historia y entrega una banda sonora de la que forman parte artistas como Lana del Rey, The XX y Florence and The Machine.


La película aturde con inverosímiles planos aéreos y sucesiones de imágenes que pretenden realizar una alusión al espíritu de jazz de la novela. La trama es un devenir frenético de faranduleo hasta la mitad y un descontrol del tempo dramático hasta los créditos. La historia principal apenas se ha arañado al término del largometraje.

El reiterado empleo de escenas musicales coreografiadas en exceso hace pensar al espectador que se encuentra frente a un videoclip. La utilización de canciones de Beyoncé o The Turtles intenta llenar el vacío emocional que el director no consigue expresar.


La nota positiva la encontramos en el incombustible Leonardo DiCaprio, el cual dota de vida a Jay Gatsby reflejando la complejidad de un personaje que construye un imperio por amor. Carey Mulligan borda su papel creando un personaje tan misterioso como el propio Gatsby, enterneciendo al espectador y consagrándose como actriz de prestigio internacional.


La quinta adaptación cinematográfica de ‘El Gran Gatsby’ es un producto pretencioso, perfecto tanto para los seguidores de Baz Lurhmann, a los que no defraudará, como para los que alguna vez se preguntaron cómo hubiera sido ‘Moulin Rouge’ en Nueva York.