
El flechazo que muchos y muchas tuvimos con Pedro Hernández el pasado 1 de febrero fue instantáneo. O tal vez comenzó semanas antes, cuando escuchamos por primera vez aquel bellísimo bolero titulado ‘Dos extraños’ con el que volvimos a cantarle al desamor, pero esta vez con una nostalgia y un sentimiento distinto.
Quizá fue el timbre cálido y expresivo de St. Pedro, nombre con el que muchos le conocieron en aquella primera aparición en la segunda semifinal del Benidorm Fest, lo que sirvió para que algunos nos prometiésemos seguir de cerca su carrera. O quizá fue el recuerdo de las canciones de Juan Luis Guerra o Armando Manzanero, maestros que de alguna forma parecen bien presentes en su música. Y de todo ello al concierto de la Sala El Sol del pasado sábado 22 de junio parece que solo ha habido un abrir y cerrar de ojos.
Pocas semanas después de aquellos días de emoción y nervios, el artista canario lanzaba al mercado ‘Esta vida que elegí’, su verdadero debut ante el gran público. Si bien es cierto que tiempo atrás el cantante pasara por ‘La Voz’ y compartiera tiempo con Rebeca León, exmanager de Rosalía, su verdadera puesta de largo discográfica ante el gran público ha tenido que esperar a este 2024.
St. Pedro arrancaba su concierto en Madrid pasadas las 21.30 h. de la noche presentando un prometedor tema inédito tras el que sonaba ‘La pistola’, una deliciosa ranchera en la que se deja ver el talento de Ioné de la Cruz y Nelson Hernández, compositores de un álbum con gran profundidad emocional y calado sonoro que deja ver la experiencia de Pedro a ambos lados del Atlántico.

Asombrado ante un público que se sabía cada estrofa de sus temas, pronto llegaría el ‘Tango del Cora’, fusionando elementos de tango con ritmos latinos modernos y una interpretación vocal que traslada muy bien al directo el conflicto interno sobre el que versa el tema que ya nos impactó en estudio. Todos los presentes se vinieron arriba con el clásico ‘Suavemente’ de Elvis Crespo que el canario versionó, bailecito incluido.
Imposible quedarse quieto con ‘El idiota’, un merengue lleno de energía que mantiene la capa de profundidad emocional de los temas del disco, pero que gracias a su ritmo da un respiro y permite que las penas, cuando se bailan, duelan menos. Disfrutón y con el brillo en los ojos que uno solo puede tener cuando está enamorado, demostró sus dotes vocales, pero también al baile, una buena respuesta a aquellos que se atrevieron a tacharle de paradito en su intento por representar a España en Eurovisión.
Y hablando del rey de Roma, ‘Dos extraños’ no pudo faltar en un cierre lírico que supo a celebración colectiva de un público absolutamente entregado a la propuesta de un artista sofisticado del que disfrutar en una sala de pequeño aforo como la mítica Sala El Sol es un auténtico regalo. Puede que las caricias se perdieran entre gritos, pero qué maravilla cuando sabemos convertir los golpes en arte hasta llegar a modelar un lenguaje compartido. Eso es mérito de St. Pedro y de su banda, todos ellos perfectos con sus instrumentos. Quienes quieran disfrutar del talento del artista en la capital tienen una nueva oportunidad el próximo jueves 4 de julio a las 20.55 h. en la Puerta del Sol, donde actuará como parte de la programación de Madrid Orgullo. Si algo es seguro es que quienes decidan acompañarle formarán parte de un viaje musical lleno de autenticidad, ritmo y pasión.
