EXTRA!

El programa de distribución de vídeo bajo demanda Walk this Way estrenó, el pasado 26 de septiembre, ‘Tierra de paprika (My sweet pepper land)’, una producción que arranca con un sarcástico gag en el que se muestra para qué sirve una urna de
elecciones en el Irak post-Saddam Hussein. Tras el contundente arranque del
décimo film del director kurdo-iraquí Hiner Saleem el relato se dulcifica, aunque no deja de presentarse como un western
fronterizo cuya localización sorprende, pero cuya trama y elementos básicos
se mantienen dando lugar a una historia universal pese a
su concreta ubicación.
este caso, la acción se sitúa en el montañoso y desértico territorio del
Kurdistán, que se extiende entre Turquía, Irán, Irak y Siria. En medio de unos imponentes paisajes tiene lugar la historia de amor entre un exsoldado
de la guerra de la independencia turca, Baran, que decide irse a trabajar como policía
a un pequeño valle en la frontera con Turquía, y una joven profesora de la escuela del pueblo, la bellísima y delicada Govend, decidida a llevar a cabo su labor
de enseñanza pese a las dificultades que supone el hecho de ser mujer en un
mundo dominado por los hombres.
El largometraje cuenta con la actuación de la estrella iraní Golshifteh Farahani, conocida por sus trabajos en ‘La piedra de la paciencia’ del director Atiq Rahimi, ‘A propósito de Elly’ de Asghar Farhadi y ‘Paterson’, de Jim Jarmush, además de por su implicación en la defensa de los derechos de las mujeres en el mundo musulmán. En el papel masculino, Korkmaz Arslan entrega una soberbia interpretación a la que ayuda un intenso guion aderezado con varias líneas de humor negro.

La
trama entre los protagonistas sirve como motor tras el cual se
reflexiona sobre la justicia frente a la corrupción o el papel de la mujer en el mundo musulmán. De hecho, en la cinta
también hacen su aparición las guerreras de la sección femenina de las Unidades
Kurdas de Protección Popular (YPJ), que luchan por la creación del estado kurdo
pero que también combaten el avance de los yihadistas del Estado Islámico
en este territorio, siendo especialmente temidas por ellos, ya que creen que si
mueren a manos de una mujer no podrán acceder al paraíso. Lo curioso
es que, en este caso, protagonistas y antagonistas pertenecen al mismo pueblo,
una etnia diseminada entre fronteras, mientras que los invasores extranjeros
sólo son un eco lejano del pasado.
especial merece la impecable fotografía de Pascal Auffray, así como una música
que refleja la impresión de mestizaje que está presente en todo el film,
entrelazando la canción de Elvis Presley ‘(You’re so square) Baby I don’t care’ con los mágicos y casi extraterrenales sonidos del hang, un instrumento creado
a principios de este milenio caracterizado por su forma de platillo volante y
cierto timbre metálico, aunque muy armónico.
(dentro de la colección películas premium), que incorpora y promueve obras en forma de vídeo bajo demanda – para su distribución dentro de la Unión Europea – a través de
reproductores como iTunes, Amazon, GooglePlay, Sony, XboX y plataformas como Filmin, Flimmit y UniversCiné.

