EXTRA!
Hemos buscado en el diccionario la definición de elegancia, pero ni por esas hemos
encontrado palabras a la altura de nuestro paso por el Gran Hotel Inglés.
Aunque de extranjis pudimos recorrer sus preciosas instalaciones, el motivo por
el que nos desplazamos hasta el número 8 de la calle Echegaray, en pleno barrio
de Las Letras, fue la puesta a
prueba de los platos de Lobo8,
el restaurante de raíces tradicionales de este distinguido hotel que abrió sus
puertas el 16 de diciembre de 1886, convirtiéndose en el más antiguo de Madrid,
por el que han pasado personajes como Matisse,
Virginia Woolf o Valle-Inclán.
Tras una profunda remodelación
inspirada en el art decó y en las
famosas fiestas neoyorquinas estilo Gran
Gatsby, este lugar se ha convertido en un
lujoso hotel cinco estrellas con 48 habitaciones, seis suites y un restaurante que toma su nombre de la antigua
denominación de la calle Echegaray, donde hoy en día se rinde homenaje a la cocina tradicional española sin dejar de lado en sus fogones las
técnicas de cocina de vanguardia más innovadoras y los toques internacionales.
Un espacio ideal para sorprender en una cena romántica o una comida de negocios
en la que el trato exquisito está asegurado, así como el buen vino, con una extensa carta con
potentes referencias de España, Francia e Italia.
inspirada en el art decó y en las
famosas fiestas neoyorquinas estilo Gran
Gatsby, este lugar se ha convertido en un
lujoso hotel cinco estrellas con 48 habitaciones, seis suites y un restaurante que toma su nombre de la antigua
denominación de la calle Echegaray, donde hoy en día se rinde homenaje a la cocina tradicional española sin dejar de lado en sus fogones las
técnicas de cocina de vanguardia más innovadoras y los toques internacionales.
Un espacio ideal para sorprender en una cena romántica o una comida de negocios
en la que el trato exquisito está asegurado, así como el buen vino, con una extensa carta con
potentes referencias de España, Francia e Italia.
Lo primero que llama la atención
es su decoración british con un aire vintage, en cuyas paredes se pueden observar preciosos dibujos de lobos
realizados por los familiares de los dueños del hotel. Quizá ese animal
salvaje fue el que rugió en nuestro estómago cuando curioseamos una selecta carta en la que se nos presentó un menú ejecutivo con
platos tan apetecibles como la sopa castellana o las lentejas con chorizo y
morcilla de estilo casero. En ese momento ya nos sorprendían las ricas
mantequillas caseras (una de vaca y otra de leche cruda de cabra) con las que
se agasaja al comensal en medio de un ambiente romántico y relajado en el que
apetece dejar que pasen las horas.
es su decoración british con un aire vintage, en cuyas paredes se pueden observar preciosos dibujos de lobos
realizados por los familiares de los dueños del hotel. Quizá ese animal
salvaje fue el que rugió en nuestro estómago cuando curioseamos una selecta carta en la que se nos presentó un menú ejecutivo con
platos tan apetecibles como la sopa castellana o las lentejas con chorizo y
morcilla de estilo casero. En ese momento ya nos sorprendían las ricas
mantequillas caseras (una de vaca y otra de leche cruda de cabra) con las que
se agasaja al comensal en medio de un ambiente romántico y relajado en el que
apetece dejar que pasen las horas.
Nos hablaron del cocido madrileño
que se sirve los miércoles y de cómo muchos clientes repiten por la calidad de
las carnes y los pescados, pero también de delicias como el rulo de pavo con
salvia y papines, todo ello bajo el
sello del prestigioso chef panameño D’Angelo Bishop. El menú, que puede degustarse de lunes a viernes de
13.30 a 16.00 h. a un precio de 20 euros, incluye un entrante, un plato
principal y un cierre a elegir entre postre, té o café, así como una bebida.
Fuera de menú, el precio medio del restaurante asciende a los 40 euros, aunque
es fácil pagar menos si se realiza una reserva a través de El Tenedor.
que se sirve los miércoles y de cómo muchos clientes repiten por la calidad de
las carnes y los pescados, pero también de delicias como el rulo de pavo con
salvia y papines, todo ello bajo el
sello del prestigioso chef panameño D’Angelo Bishop. El menú, que puede degustarse de lunes a viernes de
13.30 a 16.00 h. a un precio de 20 euros, incluye un entrante, un plato
principal y un cierre a elegir entre postre, té o café, así como una bebida.
Fuera de menú, el precio medio del restaurante asciende a los 40 euros, aunque
es fácil pagar menos si se realiza una reserva a través de El Tenedor.
Por si te lo preguntas, que sepas
que no es raro ir a comer al restaurante
de un hotel. De hecho, la mayoría de la clientela de Lobo8 no duerme en sus habitaciones, desplazándose muchas personas hasta
el local para degustar recetas que
triunfan tanto como la gallina de Guinea a baja temperatura, el tartar o las
fabes, tres grandes éxitos que destacan entre una propuesta culinaria tan
castiza como atractiva, sin sobrecarga de ingredientes. El golpe final lo deben
protagonizar sabores dulces como la cítrica piña a baja temperatura con
granizado de tamarindo y Tajín o la tarta de queso casera que se disfruta hasta
las últimas migas.
que no es raro ir a comer al restaurante
de un hotel. De hecho, la mayoría de la clientela de Lobo8 no duerme en sus habitaciones, desplazándose muchas personas hasta
el local para degustar recetas que
triunfan tanto como la gallina de Guinea a baja temperatura, el tartar o las
fabes, tres grandes éxitos que destacan entre una propuesta culinaria tan
castiza como atractiva, sin sobrecarga de ingredientes. El golpe final lo deben
protagonizar sabores dulces como la cítrica piña a baja temperatura con
granizado de tamarindo y Tajín o la tarta de queso casera que se disfruta hasta
las últimas migas.
Parece mentira la tranquilidad que respira este rincón situado a pocos
minutos de la mismísima Puerta del Sol, trasladando a quienes apuestan por
su oferta a otro tiempo en un espacio con cocina vista en el que predominan las
maderas, las piedras naturales y el cuero, con el color dorado siempre presente
y un gusto por el diseño que se extiende hasta los propios aseos y el patio
para fumadores. Con un aforo para 46 comensales y dos salones privados, Lobo8 es un secreto que revelar a
alguien en quien queramos grabar a fuego el recuerdo de una velada sobresaliente.
minutos de la mismísima Puerta del Sol, trasladando a quienes apuestan por
su oferta a otro tiempo en un espacio con cocina vista en el que predominan las
maderas, las piedras naturales y el cuero, con el color dorado siempre presente
y un gusto por el diseño que se extiende hasta los propios aseos y el patio
para fumadores. Con un aforo para 46 comensales y dos salones privados, Lobo8 es un secreto que revelar a
alguien en quien queramos grabar a fuego el recuerdo de una velada sobresaliente.